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Las circunstancias me llevaron a mi situación actual, pero yo soy más fuerte que mis circunstancias y sé que conseguiré cambiarlas. No me conformo con lo que me dicen. Me niego a creer que ya está, que todo se acabó, que ya no valgo nada, que sólo soy un juguete roto. Quien me dice que no merece la pena luchar, que he de aceptarlo, que he de resignarme como lo hacen los demás, he de decirle que tiene muy poca autoestima, que está sumido en el pozo ponzoñoso de la apatía y de la desidia; que es una especie de zombie, muerto en vida, que vaga por el mundo de la complacencia y del fracaso.

Puede que sea un Quijote lanzándose contra los molinos de viento. Pero prefiero el dolor de un golpe a la paz de la estéril quietud. Mi zona de confort es un lugar árido, muerto y sin oportunidades. No quiero esperar a la lluvia y a la bonanza. No quiero esperar resignado a un cambio impuesto, pues yo quiero provocar y ser ese cambio.

Sé que lo puedo superar. El futuro no está escrito. Lo estoy escribiendo ahora. Dentro de mí está la actitud, la voluntad y la determinación para crear y conseguir el futuro que yo quiero.

Contradiciendo a Ortega y Gasset: Yo no soy mis circunstancias. Yo soy yo y lo que hago con mis circunstancias.

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