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Las tres claves de la productividad
Existe una gran cantidad de métodos, técnicas y herramientas para mejorar la productividad. Se han escrito multitud de libros y de artículos al respecto. Pero existen tres aspectos clave para la productividad: la organización, el enfoque y la carencia de distracciones.

La organización

Sin organización es imposible mejorar la productividad. No podemos ser productivos si funcionamos por reacciones, por impulsos o puramente por instinto. Hemos de predecir y anticiparnos a los sucesos más relevantes si queremos tener éxito.

Hemos de tener siempre en mente las siguientes pautas organizativas:
– Visión. No podemos ir como un pollo sin cabeza. Tenemos que saber hacia dónde vamos y por qué.
– Control. No confíemos en nuestra memoria, y anotemos siempre todas las tareas e ideas surjan. Planifiquemos con antelación cada jornada, construyendo una lista de tareas y una agenda coherentes, priorizando la importancia y la urgencia.
– Seguimiento. En todo momento hemos de conocer el estado de las tareas. Es primordial revisar y actualizar constantemente la lista de tareas, así como también registrar cualquier cambio en la planificación.

Una buena organización produce más tareas importantes que urgentes. Una mala organización produce más tareas urgentes que importantes.

El enfoque

La multitarea no existe. No podemos ejecutar varias tareas a la vez. Aunque seamos muy buenos alternando tareas en períodos muy breves, está demostrado que el enfoque es mucho más productivo y produce mayor calidad.

Entre la vorágine de tareas, hemos de decidir qué tarea realizar en cada momento. Sólo podemos elegir una y descartar el resto. Una vez elegida, hemos de ejecutar esa tarea en exclusiva hasta su finalización. Después, se procederá a elegir otra tarea, y así, sucesivamente.

La carencia de distracciones

Las distracciones son el factor que más merma nuestra productividad. Una distracción de un segundo puede retrasarnos varios minutos. No solamente retrasan el tiempo de finalización de las tareas, también destruyen nuestro ritmo y nuestra concentración, afectando negativamente a la calidad.

Las distracciones son el remolino de la antiproductividad. Una vez que se inicia adquiere velocidad e inercia, devorando concentración, interés, tiempo, resultados, calidad y valor. Las distracciones también originan procrastinación, pues terminamos demorando y abandonando tareas importantes, atendiendo en su lugar otras tareas sin importancia.

La productividad está determinada por la realización de aquellas tareas que nos acercan a un objetivo. Las distracciones, por el contrario, están determinadas por la realización de aquellas tareas que nos alejan de un objetivo.

¿Crees que merece la pena mencionar alguna otra clave sobre la productividad?

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