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Rafael Hernampérez - Finisterra

Vivimos un período negro en nuestra historia. El empobrecimiento de nuestra nación está pasando factura a muchos (demasiados) millones de españoles. Nos quejamos, protestamos, maldecimos y nos exaltamos ante lo que pasa. Culpamos a nuestros políticos, a los bancos, a los empresarios… Pero eso sí: nosotros no tenemos culpa de nada., ¿O sí? ¿Qué pasó en los buenos tiempos? ¿No miramos para otro lado mientras otros hacían cosas poco éticas? ¿Quién no compró una casa mayor, un coche mejor, o cualquier capricho caro? ¿Quién no se preparó su futuro porque en la zona de confort se estaba muy bien y nunca creímos que llegaría un cambio?

Independientemente de estas reflexiones, tenemos un gran problema. Pero en lugar de enfrentarlo, la mayoría nos limitamos a perder el tiempo criticando, culpando y diciendo cuál sería la solución sin aplicárnosla a nosotros mismos. Nos quejamos sin actuar. Es ahora, más que nunca, cuando debemos sacar nuestro talento y cambiar las cosas. Porque haciendo lo mismo todos los días, pasa el tiempo y el problema sigue estando ahí. Hemos de salir de nuestra zona de confort y arriesgarnos, porque sin riesgo no habrá un cambio real. No hay nada que perder, porque ya lo hemos perdido casi todo. Y confiando en que algún cambio de gobierno o algún cambio por gracia divina saldremos de esta… bueno, os dejo imaginar la respuesta.

Así pues, amigos, movámonos. Dejemos de lamentarnos y de seguir haciendo lo mismo, porque seguiremos obteniendo el mismo resultado. Hagamos cosas diferentes y arriesgadas. Solucionemos el problema primero y busquemos los culpables después. No nos distraigamos con las noticias y los debates, con la televisión, la radio y los newsletters de la prensa. Afrontemos la realidad. Dejemos de creer que nada podemos hacer, que no valemos nada, que en el refugio de nuestra casa estaremos a resguardo hasta que pase la tormenta. Provoquemos cambios. Creemos nuestra propia felicidad, nuestro propio destino. Cambiemos nuestra actitud y la de los demás.

Nuestra actitud decide nuestro destino. ¿Qué destino deseas?

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