Las distracciones nos apartan de la productividad

Las distracciones nos apartan de la productividad

Los distractores son elementos poco o nada importantes que nos alejan de las cosas que sí lo son. Parecen inocentes y divertidos. Por un momento no pasa nada. Dejamos que entren en nuestras vidas. Al principio, rompen la rutina, pero terminan adueñándose de nuestro tiempo, arruinando nuestra productividad.

Las distracciones interrumpen nuestra concentración y nuestro ritmo. Nos apartan de la eficiencia y terminan convirtiéndose en un problema crítico del que somos sus únicos responsables.

Las distracciones no hacen mella en el alma de una persona que posee la determinación de estar concentrada y ocupada. Pon el foco en lo que es importante y gestiona bien las distracciones. He aquí algunos consejos para conseguirlo:

 

 

Desconecta todo aquello que no esté relacionado con lo que estás haciendo

En mi tiempo de trabajo suelo desconectar el teléfono móvil personal, el correo electrónico, las redes sociales y la mensajería. Únicamente, a la hora de comer o en algún breve descanso, compruebo si hay algo importante que atender.

 

 

Deja para otro momento cualquier cosa que te interrumpa

Cuando alguien te interrumpe, te quita la concentración, el ritmo y el tiempo. Hay que procurar que las interrupciones sean lo más breves posibles, pues cuanto más se alarguen más impactarán en lo que haces. Recuerda que la tarea más importante es la que estás realizando ahora. Recuperar la concentración y el ritmo que tenías es difícil y costoso. Cuando alguien te interrumpa, di: “perdona, ahora no puedo atenderte, ¿puedo llamarte en media hora?”, “¿puedes enviarme un email y te respondo?”, “me paso por tu sitio en cuando termine con lo que estoy ahora”. Todo el mundo lo entenderá y te respetará, especialmente si cumples después.

 

 

Elimina las notificaciones del correo electrónico y dedica tareas exclusivas para revisarlo

No atiendas cada email cuando te llegue. Tu mente ha de estar focalizada en tu tarea actual, o de lo contrario se dispersará atendiendo otras tareas menos importantes. El email no va a desaparecer porque no lo atiendas en el momento. Con que dediques dos o tres espacios de tiempo al día es suficiente.

 

 

Si andas pendiente del reloj terminarás distorsionando el tiempo real

La percepción del tiempo es distinta según lo vivas. Si estás disfrutando, pasa muy rápido. Si esperas o te aburres, pasa muy despacio. Céntrate en tu tarea sin preocuparte del tiempo, disfrutando de lo que haces. El tiempo real es el que vives ahora mismo. No lo pierdas ni lo estropees intentando medirlo o restringiéndolo.

 

 

Aprovecha las distracciones como válvulas de escape

El trabajo puede ser duro y estresante. Las distracciones, en estos casos, sirven como válvula de escape, con un efecto liberador. Pero, como cualquier válvula, tienen su función y utilidad cuando se necesita. Si una olla no está hirviendo, la válvula es inútil. Distráete únicamente cuando estés sobrecargado de trabajo y encuentres un hueco. Fuera de este escenario, las distracciones son perniciosas.

 

 

¿Quieres compartir algún consejo para gestionar las distracciones? ¿Conoces algún truco o remedio para evitarlas?

 

 

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