Planificación

Planificación de tareas

Imagina tu vida desarrollándose dentro de un cajón. Si introduces en él todo cuanto te surge y no lo organizas, no tardarás en tener un cajón lleno, olvidarás qué cosas tienes realmente y dónde están, o si lo que guardaste hace tiempo sigue siento útil o si lo que quieres meter ahora puede entrar en el cajón. La improvisación no sólo es ineficiente, sino que también promueve el caos.

Cada día es el proyecto más importante de tu vida. Lo más tangible y cierto en este mundo es que sólo dispones del día de hoy como la hoja en la que escribir tu vida. Fuera de este día, las cosas van perdiendo tu control. Lo de ayer, hecho está. Lo de mañana, está por hacer y las circunstancias seguramente cambiarán.

Organizar tu vida es un reto diario que sólo se alcanza con hábitos eficientes. La planificación diaria es uno de los hábitos más rentables de tu vida, pues sólo requiere de unos pocos minutos y el resultado es una eficiencia real. La planificación permite visualizar de antemano qué debes y quieres hacer hoy, reduce al máximo la procrastinación y la improvisación, y otorga mayor organización y control.

Para planificar tu día:

  1. Piensa y escribe cuáles son las tareas más importantes a realizar hoy. No importa si son tareas personales o de trabajo.
  2. No olvides escribir las tareas que no terminaste ayer.
  3. Reserva un espacio antes de la tarea para escribir, si procede, su hora de compromiso. Por ejemplo: “10:30 – Reunión de Seguimiento”.
  4. No hagas una lista muy extensa. Ponte un límite manejable y realista. Sólo lo más importante.
  5. Distribuye el resto de tareas en horarios eficientes. Pon las tareas más complejas en las horas en las que eres más eficiente.
  6. Prioriza las tareas según su urgencia e importancia: alta, media o baja.

El mejor momento para planificar tu día es justo antes de empezarlo. Madrugar un poco más es un precio muy bajo a cambio del beneficio que se obtiene, pues rompe con el hábito de la pereza y la procrastinación, ayuda a la mente a prepararse y concentrarse con tranquilidad, enfocándose en el día que hay por delante.

Recuerda que la planificación no sólo reduce la improvisación, si no que prepara el terreno para poder improvisar mejor. Y tú, ¿cómo planificas tu día?

 

 

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